Con la aportación realizada por
don Cipriano Cabrera, sacerdote de Brozas, que
lega 20.000 reales para la reparación de la ermita de San Gregorio y la construcción de una casa de baños para el uso y disfrute de las personas que se acercaban al lugar para solucionar sus problemas de salud,
el balneario comienza a adquirir la dimensión que posteriormente alcanzará.
La reforma acometida en el año 2005
permite modernizar las instalaciones, incorporando los últimos adelantos técnicos para
tratamientos termales, y construyendo modernos alojamientos, con restaurante y cafetería además de jardines, terrazas, solarium y zonas de reposo.